La difícil tarea de hacerse entender en el exterior
A veces no es fácil hacerse entender
Muchas personas temen viajar a países de habla distinta a la propia por no dominar otros idiomas y ven así frustrados sus deseos de conocer otros lugares por un simple temor a lo desconocido. ¿Cómo hago para desenvolverme en un país lejano con un idioma distinto al mío?, y si tengo problemas ¿cómo me arreglo para que me entiendan y me ayuden?. Recuerdo como en mi primer viaje a Europa ya antes de armar las valijas, una de mis primeras cosas que me dio confianza para soñar con el viaje era que si bien yo aún no sabía una gota de Ingles, mi mujer sabía muy bien y me dije, “no hay problema, estás a salvo, la usarás de traductora”, pero, ya luego en tierra extranjera descubrí lo que realmente implicaba estar en un país de lengua extranjera. En primer lugar, mi primera lección fue que el hecho de hablar inglés no te salva de entenderte con el otro ya que no en todos lados te encontrarás con personas que hablan inglés como a ti te enseñaron, como tampoco te encontrarás siempre con personas dispuestas a ayudarte o a tratar de comprenderte. Entonces viene automáticamente la siguiente refección: “¿cómo me arreglo ahora?”, y es ahí cuando se descubre una de las primeras reglas del viajero, la comunicación con el otro no requiere de conocer idiomas sino de voluntad de partes para querer entenderse y hacerse entender
En mi experiencia de viajes, me he encontrado charlando con personas de idiomas que desconocía que existían, si hasta me he atrevido a hablar con ingleses mucho antes de saber una palabra en ese idioma! y puedo asegurarles que lo he disfrutado. Ahora me dirán “no seas tan optimista!, ¿nunca has tenido un problema idiomático?”, Y sí que los he tenido en incontables oportunidades y de las formas más diversas, pero lo más interesante de ellas es que de todas he salido a salvo y todas me han dejado una anécdota divertida y un aprendizaje nuevo,¿acaso viajar no se trata de eso?
Sabemos que los hijos tienen que volar a otras tierras y ellos también comprenden que tienen que apropiarse de su libertad, aunque éstas parecen ser lecciones muy difíciles de aprender cuando está en juego el dolor y la enfermedad. ¿Cómo soltar a quien tuvimos que cuidar y proteger tanto?¿Cómo irnos del nido cuando sentimos que a él le debemos mucho, incluso hasta nuestra propia salud? Es interesante lo que han atravesado estas bellas personas que nos desafían a pensar qué ocurre después de una enfermedad grave en una familia, qué imágenes de fortaleza o debilidad con relación al paciente tendemos a conservar una vez que ha pasado la urgencia. Y…sin ir a fondo en forma tan contundente como obliga una enfermedad grave: ¿Qué imagen tenemos acerca de la fortaleza de nuestros hijos con respecto al sufrimiento al que nos desafía la vida? ¿Confiamos en ellos lo suficiente? ¿Cuánto los sobre protegemos?
Albert Casals, nacido en 1990, a los 5 años sufrió una mononucleosis que desencadenó en leucemia y cuyo tratamiento provocó una minusvalía como condición para seguir en este lado de la vida.
Debieron ser unos años muy duros para toda la familia: los numerosos medicamentos, la estancia hospitalaria, el miedo al futuro de su hijo, … Y seguro que sus padres nunca hubieran imaginado que con 14 años su hijo querría conocer el mundo viajando solo, con la silla de ruedas y como único bagaje sus estudios de bachillerato, varios trucos de magia, una flauta y 20 euros en el bolsillo.
Una expresión en latín decía que “poseer sabiduría es mejor que poseer oro” y realmente creo que conocer nuevas culturas debe ser de seguro una de las actividades más instructivas, enriquecedoras y culturales de la vida. Conocer nuevos mundos y culturas es un acto invaluable, no tiene precio, es sabiduría pura, es conocimiento en su máxima expresión.
The Guardian se encuentra desarrollando una aplicación que permitirá realizar viajes virtuales.
La app consiste en una serie de videos interactivos que cubren un rango de 180 grados y ofrecen al usuario una experiencia inmersiva. ¿Cómo?
Mientras se reproducen, el dueño de la aplicación puede mover el dispositivo móvil (cualquier tablet) hacia los lados o de arriba a abajo para explorar el espacio. Encima, esto ayuda a que el usuario se “sumerja” más en los sitios turísticos y se dé una idea más concreta de cómo se siente estar ahí.
La meta es crear una guía que comunique mejor lo que implica estar en cierto lugar. Lo más seguro es que este sistema se popularizará y próximamente tendremos muchas guías interactivas que nos permitirán acercarnos a lugares atractivos de una forma diferente.