Vietnam, lamentablemente , la mayoría de las personas conocen tan bien este país por la guerra entre estados unidos y el nombrado. Por la palabra “Charlie” por las miles de películas (algunas buenas, otras pura propaganda anit-comunista de los yankees) Es triste, sin lugar a dudas, pero es lo que hay.
Yo he tenido el placer de estar allí y conocer a los tan famosos “Charlies” o “amarillos” o ” Vietcongs”. Gente encantadora, hospitalaria y muy educada.
Es un país que hipnotiza, te atrapa en sus inmensos arrozales verdes para no dejarte marchar, y aguantar con gusto y un poquito de voluntad la insoportable humedad que mantiene todo aquello tan verde y bonito.
Arrozales everywhere, en las montañas más altas. Barrizales por todos los caminos, insectos enormes y muy sonoros, el canto de las chicharras que suena entre las junglas. Arañas más grandes que la palma de la mano, lluvias constantes y un cielo nublado tan característico.
Norte y sur, opuestos totalmente, los sureños con más ganas de parecerse a occidente con Pradas que comparten aceras con gallinas, y el Norte mucho más suyo y también mucho más Comunista y sin Pradas.
Un país fascinante, que además tiene un orgullo muy alto por ser de los poquísimos que vencieron a EEUU, en su intento de “liberalizarlos”.
Un país difícil y no para cualquiera. Son sus habitantes los que conocen los secretos de la jungla, los que saben como preveer sus peligros, no es desde luego para simples turistas que quieren parecer Rambo.
Lo que más me fascina de todos estos lugares, es la gran oportunidad que he tenido de conocer un mundo diferente al occidente en el que vivimos, y que parece que es la única forma buena de vivir, cuando no es así. Se puede vivir de otra manera. Aquí casi nadie pasa hambre y la mayoría de las personas no trabaja en oficinas. La gente sigue trabajando el campo, cada uno tiene su arrozal, la diferencia es que ellos saben vivir con poco y nosotros no. Es siempre positivo conocer estas distintas formas de vivir, además que tal y cómo están las cosas por el “buen y civilizado occidente” al final acabo viviendo en arrozales. Creo que sería una decisión más que coherente.
Dejo unas fotos para que os deleitéis y espero que podáis percibir su grandiosidad.
Tuve el placer de pasar en Camboya, el país vecino unos pocos días, el cuál creo me fascinó aún más que vietnam



La Bahía de Ha-long. Un sitio dónde lo único que se siente es asombro.



He de ser sincera, esta bahía de Ha-long que nos parece un paraíso, para ellos no lo es, no es más que su casa, y el concepto de “medio ambiente” no lo conocen. El problema es el siguiente entonces, en esta Bahía viven personas en pueblos flotantes y adivinen a donde van todos los desperdicios. Al agua, por eso en las aguas, a parte de enormes medusas, la basura es visible. Una auténtica lástima.
Camboya:
El país vecino, un país que se ha recuperado poco a poco de la masacre de Pol-pot y sus compinches, tras reducir la población total en un porcentaje muy alto.
Un país más pobre que Vietnam, en este sí hay niños pequeños y bellísimos que tratan de venderte pulseras y cosas varias, cosa que en Vietnam no se veía y que es un síntoma de pobreza. Niños que se la juegan por menos de un mísero dólar , expuestos a las maldades de pedófilos del mundo que aprovechan su situación de pobreza para hacer realidad sus bizarros deseos. Una auténtica pena y algo que espero el país algún día pueda regular y sobre todo, que la justicia, sea justa.
No sólo hay desgracia en Camboya, la belleza de templos antiguos invadidos por enormes árboles que en ocasiones los mantiene, ya que las raíces se han ido extendiendo entre las rendijas de las piedras movidas, y en ocasiones los sujeta, en otras tienen que quitarlos porque acaban con lo poco que queda.
Pongo esta en la que salgo yo para que vean el tamañito del árbol.
