Hawai

Posted by | Posted in viajes | Posted on 31-01-2012

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Hawái (en inglés, Hawaii; en hawaiano, Hawaiʻi) es un estado de los Estados Unidos de América. Su territorio está formado por un archipiélago polinesio, de origen volcánico del mismo nombre, situado en el océano Pacífico norte y compuesto de ocho islas principales: Oahu, Hawaii (más conocida como Big Island), Maui, Kaua`i, Lana`i, Moloka`i, Kaho`olawe y Ni`ihau. Antiguamente era conocido como las Islas Sándwich.

Empezamos con el papeleo. El Carnet de conducir

Posted by | Posted in viajes | Posted on 26-01-2012

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Empezamos con los papeles que vamos a necesitar. El Permiso de Conducir Internacional es un documento que siempre recomiendan en todas las webs que he consultado. No tengo muy clara su utilidad, pero tampoco nos vamos a arriesgar a encontrarnos con el primer problema nada más bajar del avión.

La base del viaje es precisamente el coche y la posibilidad de que haya alguna pega en la compañía de seguros, es un riesgo que no vamos a correr. De todas formas, cuando cierre el alquiler, confirmaré si lo han solicitado.

Para obtener el permiso, se necesita tener carnet de conducir (obvio), fotocopia del DNI y el original (si alguien se encarga de representar a otro conductor para su tramitación, hace falta una autorización y las fotocopias compulsadas), pagar una tasa en tráfico de 9,60€, una fotografía de carnet y aguantar la cola.

Te lo “llevas puesto” después de que comprueben en la base de datos la documentación y llenen un montón de páginas en distintos idiomas con muchos sellos.

Sinceramente, sorprendente lo rudimentario y tosco del documento. Mientras lo alaboran, te sentirás como si estuvieses delante de un antiguo control de pasaportes de un país al otro lado del telón de acero.

El mío ya está en mi poder. Hay que tramitar el de todos los conductores del coche. Los seguros son muy rigurosos y al reservar el coche hay que identificar (y pagar) por cada conductor.

Con el de Miguel Ángel (Mamen a partir de hora) “estamos empezando”. En cuanto tenga tiempo para pasar por tráfico o enviarme toda la documentación, lo solicitaremos.

Por cierto, la vigencia del carnet es de un año

Mi “contacto en EEUU” me aclara (es un decir) la utilidad del documento:

“Según me dijeron a mi aqui en “trafico” en NYC, el carnet Internacional ni siquiera es un carnet sino un documento que certifica, en varios idiomas, que tienes un carnet de conducir en tu país de origen…..Para los no resientes es lo ideal….Yo me he tenido que sacar el carnet de conducir aquí….una odisea que tb se merece contar….pero otro día…..” (Luis Ángel Mayorgas, que se ha ido a NY a vivir solo por el gusto de sacarse allí el carnet)

Endulza tu dieta

Posted by | Posted in viajes | Posted on 11-01-2012

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La miel de agave es una sana alternativa para sustituir el azúcar y apto para cualquier régimen alimenticio

Ideal para la elaboración de pasteles, postres y dulces, la miel de agave tiene la característica de no contener azúcar simple, por ello es apta para ser consumida por personas con diabetes (Foto: Archivo El Universal )Araceli Calva | El Universal

Por sus propiedades naturales y de origen orgánico, la miel de agave es la sana alternativa para sustituir el azúcar, pues contiene hasta un 87 por ciento de fructuosa, además de una gran cantidad de minerales.

Ideal para la elaboración de pasteles, postres y dulces, la miel de agave tiene la característica de no contener azúcar simple, por lo que no requiere insulina en sus primeras fases para ser metabolizada, por ello es apta para ser consumida por personas con diabetes.

El poder edulcorante de esta miel es de 129 por ciento con respecto a una porción igual de sacarosa, lo que le da un gran valor dietético.

En México existen empresas como Tierra Blanca, Sol de agave y El triunfo de Milpillas, que se dedican a extraer esta miel, también conocida como néctar, extraído de la planta Agave tequilana Weber Azul.

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Provenza… ¡allá vamos!

Posted by | Posted in viajes | Posted on 03-01-2012

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Estuvimos mucho tiempo pensando qué hacer para Navidad este año. Además de ser un momento particular porque estamos viviendo en otro país, nos pasó que casi toda la gente que llegamos a conocer en este poco tiempo en Ginebra se fue a pasar las Fiestas a otro lado: ya sea visitando a sus familias en los países de origen o viajando a encontrarse con amigos que no veían hace tiempo, todos huyeron de la ciudad.

Entonces, con Andy decidimos hacer lo mismo. Como no tenemos a nadie para visitar cerca, pensamos en tomar un viaje en auto y conocer un poco de la región de Provenza (en el sur de Francia).

Empezamos a buscar hoteles por zonas que nos parecían accesibles para pasear con el auto por los alrededores. Nuestra idea inicial era encontrar un Bed&Breakfast chiquito, íntimo, con la dueña del lugar preparándote el desayuno cada mañana y los pajaritos cantando en nuestra ventana. Encontramos algunos que nos parecía iban a resultar así, pero cuando enviamos mails consultando disponibilidad estaban cerrados porque esta época es temporada baja. En ese momento sabíamos poco y nada de la región, pero después de haber ido nos damos cuenta que tiene su auge turístico en verano.

Finalmente, abandonamos la idea de quedarnos en un lugar chico para pasar a buscar hoteles y en ciudades más grandes. Fue así como encontramos la ciudad Aix en Provence, relativamente chica, pero con bastante gente visitándola y residentes permanentes, en su mayoría estudiantes. Reservamos un lindo hotel por Internet dos días antes de partir y, con todo listo, el jueves 22 de Diciembre a la noche empezamos a hacer la valija para nuestra aventura navideña de cinco días.

Al día siguiente nos levantamos bastante temprano, cargamos las valijas en el auto, cerramos toda la casa y partimos a Francia.
Por suerte, a última hora del jueves compramos un GPS, que fue nuestro compañero todo el viaje y nos sacó de más de un apuro cuando no teníamos ni idea de cómo ir de un punto a otro.

Ya habíamos pensado más o menos el camino a seguir y le calculábamos un poco más de cinco horas de viaje total. Las rutas y autopistas, tanto en Francia como en Suiza, son bastante fáciles de descifrar, están en muy buen estado y con carteles claros.

La única diferencia entre un país y otro es la forma de pagar peaje para transitar en autopistas. En Suiza se tiene que comprar un sticker que es válido por un año para circular por todas las del país (sí, si venís de vacaciones por una semana y estás manejando, no te queda otra que comprar el pase por un año… agua y ajo).
Francia, nuestro vecino, tiene las típicas garitas de peaje, casi todas con máquinas automáticas y muy poco personal dando vueltas, así que hay que arreglárselas solo. Igualmente, el funcionamiento es bastante simple: ingresás por un peaje, retirás una tarjeta (como en los estacionamientos) y, en la salida donde quieras bajar, insertás esa misma tarjeta y te da el importe que tenés que pagar. Para mí es un sistema mucho más engorroso, porque sí o sí tenés que parar en el peaje y genera retrasos.
Y, para mis amigos argentinos que se quejan por los precios de los peajes en las autopistas de nuestro país, no sé cuánto están cobrando ahora, pero yo me sorprendí de lo caros que son en Francia. El más caro que pagamos fueron como 20 Euros, ¡y ese fue uno de muchos!

Más allá de las garitas de peaje, el camino fue muy ameno y el paisaje inmejorable: como nos desplazamos de Norte a Sur, la temperatura iba subiendo y el sol se hacía cada vez más presente. Recorrimos caminos rodeados de montañas (algunas nevadas y otras no), vimos de lejos castillos e Iglesias arriba de colinas y también algunas que otras vaquitas y ovejas, alternando con campos sembrados.

Una vez que llegamos a Aix nos instalamos en el hotel y decidimos encarar directo para la Oficina de Turismo. Ya eran las tres de la tarde y no íbamos a recorrer nada en los alrededores, así que mejor aprovechar para conocer la ciudad.
Cuando llegó nuestro turno, un chico muy amable que hablaba perfecto español nos explicó que había algunas atracciones para ver ese día (si nos apurábamos y llegábamos antes de las seis de la tarde, cuando cerraría todo). También nos entregó folletos y mapas con sugerencias de pueblos cercanos para visitar en los días siguientes.
Luego de agradecerle, nos preguntó para dejar asentado en sus registros de dónde éramos, a lo cual mi respuesta fue automática: de Argentina y Estados Unidos.

Cuando ya habíamos salido, Andy me mencionó algo curioso y en lo que no había reparado hasta que me lo dijo: cuando alguien nos pregunta de dónde somos, salvo que estemos en Ginebra, es una pregunta difícil de contestar. ¿de dónde somos? ¿Argentina? ¿Estados Unidos? ¿Suiza?
Pensándolo bien, la respuesta correcta en ese momento hubiera sido Ginebra, porque es desde donde viajamos para visitar esa ciudad.
Complicado, ¿no? Supongo que con el tiempo nos iremos aclimatando y la respuesta surgirá sola.

Una vez fuera de la Oficina de Turismo, decidimos caminar primero al Pabellón de Vendôme, que data del siglo XVIII y está rodeado por un jardín estilo francés que invita a sentarse para leer un libro o simplemente admirar el paisaje.

El Pabellón al atardecer

Los jardines

Detalle de parte de la fachada del Pabellón

Después de ahí recorrimos el casco histórico de la ciudad, pasando por lugares como la Catedral de Saint-Sauveur, Place D´Albertas, la plaza del Hotel de Ville y, de camino al hotel, la fuente de la Rotonda. No es una ciudad grande y pudimos recorrer los puntos más importantes antes que oscureciera.

Catedral de Saint-Sauveur

La Catedral por dentro

Place D´Albertas

El casco histórico con decoración navideña

Fuente de La Rotonda

La calle principal, con el mercado navideño

Para terminar el día, cenamos en un restaurant italiano en el casco histórico. Ahí nos divertimos con el dueño del lugar, un francés que no hablaba otro idioma, pero se hacía entender con expresiones divertidas. Tendría unos 60 años y vestía demasiado ¨modernoso¨ para su edad. Además, en el lugar sonaba mucha música disco de los `70, lo que nos hizo pensar que en realidad se quedó estancado en esa época. Pero fue muy simpático, comimos un riquísimo jamón serrano de entrada y, como plato principal, pastas para cerrar nuestro primer día en Provenza.

Cenando con música disco en La Strada

No quiero aburrirlos con relatos interminables, así que decidí escribir un post por cada día de nuestra estadía. La verdad que hicimos muchas cosas durante el viaje y recorrimos ciudades muy diferentes entre sí.

En la próxima entrada les cuento nuestro 24 de Diciembre ventoso, ¡con celebración de Nochebuena incluida!

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