Nunca he podido entender profundamente qué es lo que hace que una persona prefiera quedarse en su sofá viendo la tele a tener la experiencia de viajar. Viajar a un destino concreto, por placer, por negocios o por nece(si)dad. Viajar al interior de uno mismo o al exterior de otro. Viajar a través de los sueños, que más da.
Necesito ver, oler, tocar diferencias para que no se agarroten y anquilosen mis sentidos. Necesito no entender lo que me dices para saber que puedo llegar a escucharte con atención y acabar entendiéndote. Necesito probar nuevos sabores.
Necesito ser tan egoísta como para no parar de necesitar. Porque si no lo hago así, me empiezo a dejar… a dejar caer… hasta no poder levantarme del sofá y darme igual lo que haga.
